En el año 2007, el Cardenal Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco, escribió el prólogo del Vía Crucis escrito por Michel Schooyans en el año 2000 para el Jubileo de las Familias. Así comienza  este texto escrito por el Papa Francisco:

El Vía Crucis es la expresión más densa del camino de Dios entre los hombres. De ahí que sería contradictorio pensarlo como un icono estático o simplemente como un episodio, el final, de la vida de Jesús. Michel Schooyans sabe esto y -con fina intuición- penetra en este misterio del camino de Dios. Entrar en el misterio: ésa es su intención, pero solo no puede... nadie puede. El Espíritu Santo es quien nos introduce en el Misterio; por ello el hilo conductor de este Vía Crucis es la presencia del Espíritu, que nos recuerda todo lo que Jesús nos enseñó, que ora y gime en nuestro corazón, que nos hace anhelar el Cielo nuevo y la Tierra nueva, final del camino de Dios en aquel futuro y maravilloso des-escondimiento (Apocalipsis) de su pudoroso andar en medio de los hombres.

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